Cuando era pequeña me aterrorizaba la idea de hablar en público. Un tiempo después descubrí que es uno de los miedos más comunes. Al convertirme en coach sabía que era uno de los miedos que tendría que trabajar.
Todos tenemos nuestra “zona de comfort”, pero para crecer y aprender nuevas cosas tenemos que salirnos de ella constantemente y expandirla.
A mis clientes los reto todo el tiempo para que expandan la suya, pero como dicen en inglés “I need to walk the talk” , es decir, debo predicar con el ejemplo. Así que el viernes pasado decidí que era el momento de hacer algo que nunca había hecho y que jamás pensé que haría: fui a una sesión con un grupo de teatro de improvisación http://www.imprology.com/.
Éramos aproximadamente unas 30 personas, una mezcla de profesionales, veteranos del teatro y totales neófitos teatrales como yo. Al llegar debíamos poner nuestros nombres en un sombrero. Después de mezclarlos, el anfitrión sacaría dos nombres al azar.
Todo el día estuve con la ansiedad de qué sucedería. Cuando los nervios estaban por llegar a su máximo nivel, justo antes de empezar el evento, fue mi nombre el primero en salir del sombrero. Lo siguiente que recuerdo es estar en el escenario con las luces en la cara, mi compañero de escena alguien a quien no conocía y con la difícil tarea de improvisar durante dos minutos que me parecieron eternos, los más largos de mi vida...
Una vez en el escenario, fue como si el miedo desapareciera. Hicimos la escena y hasta logramos que el público se riera. No sé si se reían de nosotros, o de ellos mismos, de los nervios que sentían porque ellos serían los próximos en someterse a la prueba.
Después del intermedio me tocó hacer una escena más y esa segunda vez disfruté muchísimo. Ahora ya no veo la hora de ir al próximo evento. Me la pasé genial, conocí gente muy interesante, me reí como hacía mucho tiempo no lo hacía, hasta me dolieron las mejillas de tanto reirme. Para mi fue uno de esos momentos mágicos en los que vences un miedo más en tu vida.
Así que lo que puedo decirte es que te des la oportunidad de explorar y vivir experiencias nuevas porque, nunca se sabe, tal vez eso que tanto temes pueda convertirse en algo que disfrutas.
